11 Marzo 2011
Hoy voy a contar de nuevo un cuento de hadas que ha sido un favorito mío desde mi niñez. Afortunadamente todos esos cuentos ya están en el dominio público, así que puedo practicar mi esctritura sin violar los derechos del autor, quién sea. ;-) Vale, el cuento de los seis cisnes empieza con una familia real:
Había una vez un rey y su reina, que vivían en un país grande y hermoso. Tenían una familia bastante grande: siete hijos, pero todos eran varones menos la más joven, una niña. Y ésa era la chica más amable y cariñosa que nunca se ha conocido. Bueno, ocurrió que la reina murió. El rey se sentía tan vacío sin su mujer que apenas sabía qué hacer con sus siete hijos; pero entendía que había que hacer algo por ellos; por eso se casó por la segunda vez, no por amor de una segunda mujer, sino porque creía que sus hijos, y especialmente su hija, necesitaban una madre. Pero el rey no actuó con sabiduría en elegir a la nueva reina; ella era una mujer cruel, a quien realmente no le interesaba cuidar por sus hijastros. Era una bruja y ya que no le bastó el poder de su magia, quería también el poder real. El amor del poder le hace cosas terribles a una persona. Pues, el rey se casó nuevamente y los hijos suyos tenían que soportar los abusos de su madrastra- su celosidad, ira, y mal humor. Pero eran buenos chicos e intentaron tratarla bien a la nueva reina, aunque ella no lo merecía. Todos vivían juntos durante años, y los niños crecían hasta maduros, mientras el rey se puso viejo. La reina veía eso y sabía que si muriese su marido el rey, el poder se transmitiría al mayor de los príncipes, y no a ella. Por eso formuló un plan más feo que nada. Ocurrió un día que los seis hermanos y su hermana estuvieron dando un paseo por el lago que se situaba en el bosque detrás del palacio. Desconocido a ellos, la reina malvada los había seguido con malas intenciones. Os dije que la reina era también una bruja que tenía una magia poderosa; con ésta transformó a los seis príncipes en cisnes, y cada uno llevó una corona. Pero a la princesa no la convirtió, porque los cisnes picaron y mordieron a la reina-bruja y uno de ellos cogió en el pico su varita mágica y la rompió antes de que ella podía conseguir su plan en total. «Así serán por el resto de sus días,» le informó a la princesa, «Sólo durante las tres siguientes noches de luna llena volverán a ser humanos, y esto sólo si están por el lago. Y esas tres noches serán las únicas veces que el encanto se podrá romper; pero si tú dices cualquier cosa, aunque sea la más mínima palabra, entonces el encanto se pondrá permanente. ¡Nunca lo podrás contar a tu padre! Y ahora después de que los tres meses hayan terminado, ¿quién será la más poderosa? ¡Yo!» Y con esas palabras, los dejó allí. Todo el pueblo de ese país lloró al enterarse de que los hijos de la familia real se habían desaparecido. Y durante un ratito, parecía que la reina iba a disfrutar de su éxito. Pero vamos a ver qué hacía la princesa. Dentro del bosque vivía una anciana muy sabia y buena. Al coger unos hongos ese día entre los árboles del bosque, encontró a la princesa y, aunque esa no podía hablar, consiguió comunicarle, por gestos y señales de las manos, que algo terrible había ocurrido y que los cisnes eran, de alguna manera, conexionados con ella. La anciana no entendía exactamente qué quería decirle la chica, pero le dio lo único que tenía que pudiese ser útil: Una canasta enorme de cardos secos. (Es un cuento de hadas; los detalles no tienen que tener sentido.) «Toma,» le dijo a la princesa, «Has de escarbar los espinos y separar las fibras, que tienen una magia especial. Haz hilo de la fibras y téjelo en una tela mágica. Con esa podrás hacer qué quieras; te obedecerá.» Un poco confundida ya, la princesa tomó la enorme canasta y sus contenidos, sonreyó a la anciana para darle las gracias, y, sentada al lado del lago donde nadaban sus hermanos-ahora-cisnes, y se puso a escarbar los espinos. Era trabajo menial, y no tardó mucho tiempo que los dedos empezaron a sangrar por los avispados espinos. De repente, un escuadrón de soldados montando a caballo pasó por ahí, y por delante de ellos estaba el rey del país vecino. Habían venido a hacer negocios con el rey principal de este cuento, pero ahora habían terminado y la compañía regresaba a su país. Por casualidad, la princesa no había visto al rey vecino, y por eso él no la reconoció cuando la vio sentada con la canasta. «Caramba, ¡qué mujer más hermosa!» dijo él, y desmontó de su caballo para acercarla; era un caso de amor a la primera vista, y ya quería pedirle a la chica que se casase con él. Pero obviamente la princesa no podía contestarle; ¿cómo iba a hablar, y así condenar a sus hermanos a la vida como cisnes? El rey pensaba que la chica simplemente era muda, pero tan enamorado estaba él, que cogió a ella y su canasta con los cardos, y trajo todo a su país. «En tres meses celebraremos nuestra boda,» le dije a la princesa (que él no sabía que era princesa). La chica no quería casarse con ningún desconocido, pero vio que había traido la canasta e iba a dejarla continuar su trabajo. Así que se puso a trabajar nuevamente. Durante los dos meses y media siguientes, la princesa trabajaba duro, separando las fibras y tejéndolas en una tela blanca y suave. El rey, aunque los reyes suelen estar muy ocupados con asuntos gubernamentales y cosas así, nunca dejó que pasaría un día sin que la visitase, y la princesa no tardó mucho tiempo en darse cuenta de que era realmente buena gente, generoso y amable. Y se quedó enamorada de él, justo como él estaba de ella. Deseaba decírselo, por supuesto, pero no podía, a menos que sus hermanos quedasen de cisnes para siempre. Por eso mantenía el silencio, pero el amor crecía en su corazón. Pero todo no estaba bien- los criados del rey temían a la princesa. El rey vio sólo lo bueno y hermoso en ella, pero a los demás les parecía extraño que una mujer pasase todos los días haciendo tela sin decir nada- y aún más, ahora la chica había acabado de tejer la tela y de ella estaba cosiendo camisas. ¿Para qué tenía la futura reina hacer camisas a mano? Así pensaban los criados del rey, y concluían que la princesa era realmente una bruja, y que el rey era ciego por el amor. Por eso, un día (y ése fue el último día antes de que la luna se iba a llenar por la tercera vez, la última vez antes de la boda, y la última oportunidad para la princesa a regresar a su país y el lago donde todavía nadaban los seis cisnes) los criados decidieron tomar en sus propios manos la situación que pensaban era realmente peligroso para su rey y su nación. Mientras el rey estaba ocupándose con unos embajadores importantes, el administrador del castillo cerró a la princesa en la despensa y tiró la llave en el jardín. La chica lloró silenciosamente y golpeó a la puerta, pero infructuosamente- estaba cerrada y allí estaba ella, y no pudo pensar en nada más que en la sexta camisa que tenía que completar para esa noche, y que aún faltó una manga. El rey, al terminar con sus negocios, acudió a la habitación de la chica para su visita diaria, pero no la encontró allí. Preguntó a todos los criados si la habían visto, y cuando todos lo negaron, el rey fue sí mismo a encontrarla. Buscó en cada habitación importante en el castillo, pero se puso muy nervioso al no encontrarla. Al jardín se fue, y por supuesto tampoco estaba allí. Entonces el rey se sentó en un banco bajo un árbol, afligido y a punto de llorar, porque le parecía que el amor de su vida lo había dejado. Pero repentinamente, notó en el pasto algo que brillaba como hierro. Cogió la cosa en la mano- era la llave de la despensa, que el administrador había tirado. Una última, loca esperanza alzó en la mente del rey. Sabía que no era lógico- ¿por qué estaría la chica en la despensa?- pero según la intuición, el rey entró de nuevo el su castillo y a la despensa. ¡Qué alegría sintieron tanto él como la princesa cuando se abrió la puerta! «Pensaba que nunca te iba a ver más», le dijo a ella, y la chica lo abrazó con todo su amor, pues no le podía explicar nada todavía. Cogió al rey por la mano, y corrió hacia su habitación, donde cogió las cinco camisas completas y la una que todavía faltó la manga. El rey no sabía qué ella estaba haciendo, pero se dio cuenta de que tenía que ser algo bien importante, porque la chica ya estaba corriendo fuera del castillo con las camisas. La siguió y los dos montaban al caballo tan rápido como podían. Cruzaron la frontera de los dos países (en aquellos días no era necesario llevar un pasaporte ni pasar por la aduana) y llegaron por fin al lago en el bosque, más cansados que nadie nunca ha estado, y los caballos también, pero allí estaban los seis hermanos de la princesa, ya en forma humana por la luz de la luna llena. Pero ésa estaba a punto de desaparecer- el amanecer amenazaba ya. Rápidamente, antes de que podía perder la última oportunidad de salvar a sus hermanos, la princesa cubrió a cada uno en las camisas mágicas que había tejado de las fibras de los cardos. Y mientras el sol subió sobre el horizonte, los seis príncipes permaneceron humanos. Por fin, ¡el encanto de su madrastra había sido roto! Con una excepción- el más joven de los hermanos tenía un brazo que se convirtió de nuevo en el ala de un cisne cuando la luz solar lo tocó. Y así quedó por siempre, pero eso no le importaba a nadie, teniendo en cuenta que se había evitado algo mucho peor que una sola ala. Y por fin, ahora que el encanto ya no se tenía que temer, la princesa podía hablar con el rey. Le declaró su amor, y los dos regresaron a su país y al castillo, donde explicaron a todo el mundo qué había pasado. Los criados, viendo que la chica realmente no era bruja, le pidieron perdón y se los dio, porque no era una chica rencorosa sino comprensiva y amable. El rey y la princesa se casaron y la celebración era hermosa y alegre. Vivían muchos años con amor y felicidad. ~Fin~
Vale, quizá no es exactamente como mi mamá me solía contar cuando era niñita, pero... Más o menos, así es una de mis favoritos cuentos de hadas. (Supongo que la malvada madrastra murió o algo; en cualquier caso, nunca volvió a hacerles daño más.)
servido por Emme
sin comentarios
compártelo
8 Febrero 2011
El mes que viene voy a la República Dominicana; es un viaje de mi universidad y vamos a estudiar la política estadounidense con respeto a los países del Caríbe y sus efectos sobre ellos. Y estoy super-emocionada, pero también temo que no entienda el español que encuentre... porque es distinto que el castellano de Andalucía, y aunque éso conozco mejor, todavía tengo bastantes problemas... así que con otro tipo del idioma, voy a ponerme ridícula. Vale. Seguro que será una experiencia humilladora, por lo menos... jeje ;-)
Mientras estoy hablando de este tema... ¿cuál es la diferencia entre decir «español» y decir «castellano»? Por supuesto que hay distintos dialectos en todo el mundo hispanohablante, pero ¿se llama «español» en toda sudamérica? Estoy un poquillo confusa.
Ummmm... El problema con el sistema educacional aquí en EE.UU. es que el foco no está en hablar otro idioma, sino en leer y escribirlo. Y todo eso está bien, pero sería más útil en la vida real si pudiésemos hablar con fluidez. Oye, señor Obama: si quieres reestructurar nuestras escuelas, sugiero que empieces con las clases de segundo idioma. Por un futuro mejor... Gracias tío.
servido por Emme
3 comentarios
compártelo
20 Septiembre 2010
No tengo de qué hablar; mi vida no es tan interesante... así que hace mucho que no escribo... Creo que voy a hablar de cantar porque parece que a la gente en mi unversidad les gusta cantar. Tengo varios cuentitos de la semana pasada... Vale. Primero. Trabajo en la cocina y ayer otro empleado y yo decidimos que, para hacer más interesante los días de nuestros clientes, íbamos a inventar una regla nueva: Antes de que les damos a la gente su comida, cada persona tuvo que cantar. La mayoría de las mujeres se negaron a hacerlo por timidez, pero los hombres se pusieron entusiásticos y varios cantaron canciones de manera muy apasionada, e inventaron rimas como "Échame un sanwi con dos trozos de queso y también un huevo frito, sí, así como lo estás haciendo, gracias, y ¿puedo tener también un poquito de tocino?" (No es una rima en español. Pero en inglés... se rima «makin'» con «bacon») ...Otro cuentito: Durante la cena esta noche un hombre se levantó de su mesa y fue al piano, y empezó a tocar. Canciones clásicas y canciones de pop, entre ellas la canción «Don't Stop Believing» de Journey. ¡Una canción de pop clásica! Y de repente toda la gente en la cafetería estábamos cantando, porque todo el mundo sabe la letra de esa canción. Un tercer cuento, y el último. Hace unas noches, estaba ya en cama porque iba a madrugarme para estudiar, y a la una de la mañana los hombres que viven en el apartamento por debajo del mío se pusieron a cantar en voces MUY altas y no afinadas y tambien muy (altas?) como las voces de una mujer, y guau, quería visitarlos y exigir que se callasen, pero había dos problemas; estaba llevando mi pijamas y no voy a aparecer en público en las pijamas; y también en nuestra universidad las mujeres y los hombres no se pueden visitar después de las once de la noche, excepto por en los sitios comunes. Pero en los apartamentos, no. Así que no fui, pero no pasó nada; estaba bien; porque me di cuenta de que llevaba una sonrisa muy grande en la cara, por cuán mala era su interpretación de la misma canción, Don't Stop Believing. :-) ¿Por qué no cante más gente en público?
Don't Stop Believing!!!!!
http://www.youtube.com/watch?v=rfUYuIVbFg0
servido por Emme
sin comentarios
compártelo
18 Junio 2010
Mientras estaba en Sevilla muchas veces choqué con esteriotipos acerca de los americanos, y la mayoría no era cierto. Así que me gustaría aclarar unas cositas.
1.) Los americanos NO SOMOS TODOS RUBIOS. Yo sí, porque unos de mis antepasados eran de Dinamarca; vikingos, ¿no? Pero EE.UU. es un país poblado de inmigrantes de cada país del mundo; la población indígena es muy muy escasa. (También tengo el uno o dos por ciento de sangre indígena, aunque no se queda evidente). De hecho, la mayoría de la gente aquí tiene el cabello marrón mediano o marrón oscuro. Pues, para ser sincera hay que mencionar que en España el concepto de «rubio» es diferente que es aquí; mi señora en España me dijo que su hijo era rubio pero cuando lo conocí, su cabello era marrón medio. En EE.UU. la palabra «rubio» se refiere sólo al cabello amarillo o de color de trigo, y nunca a marrón. Así que para un español es probable que se considere rubia a una persona que un americano diría que no es rubio.
2.) Muchas veces cuando conocí a una persona nueva, y me preguntó de dónde era, y yo le contesté que era americana, pues muchas veces tal persona me comentaba, «Ah, es muy bonita la vida en EE.UU., ¿no?» Quiero decir que NO NECESARIAMENTE. La calidad de vida en Sevilla es mayor que la en donde vivo en mi país; pero depende fuertemente de la región. Yo vivo en el estado de Nueva York, muy muy muy lejos de la ciudad Nueva York. (Nunca he estado allí.) La gente aquí es lo que se dice es «basura blanca», es decir, la mayoría es bastante pobre; vivimos en casas más o menos feas; el nivel de educación es baja; no somos muy sofisticados. Pero depende de la persona; se puede pedir un préstamo al banco e ir a una universidad mejor que la local (lo que hago yo; pero después de graduarme en un año tendré que pagárselo al banco de nuevo, así que tengo que conseguir buen trabajo, lo que quiere decir que tengo que mudarme de esta región porque nuestra economía fallece). En la ciudad más cercano de mi pueblito (media hora por coche) vive gente más rica y gente más pobre que en los pueblos alrededores. Allí la calidad de vida para algunos es muy alta, y se puede asistir al teatro o comer en restaurantes bonitos. Pero también hay muchos sintechos y gente sin trabajo, niños que no tienen qué comer porque sus padres no tienen el dinero o, en algunos casos, no les importan más que comprar drogas y descuidan a sus hijos. Supongo que es el mismo en España; depende de la región y del individuo. Pero la idea de que la vida en EE.UU. es más bonita que en España, generalmente es falsa.
3.) Aunque es verdad que muchos estudiantes americanos no son responsables o interesantes y lo único que quieren hacer es festejar y emborracharse, TAMPOCO ES VERDAD que todos los americanos son tan estúpidos o que todas las americanas son fulanas. La mayoría de americanos que se conoce en España son estudiantes universitarias y desafortunadamente, no se nos conoce por ser el sector más responsable o maduro de la población. Depende del individuo (o en este caso, la individua) y es bastante ofensivo cuando desconocidos nos tratan como si fuésemos cualquieras todas. (No me refiero a los piropos; de hecho los piropos me parecen cómicos y me gustan. Me refiero a ciertos hombres que se adelantaban de manera física y a otros que hacían sugerencias completamente escandalosas.)
4.) Los americanos no comemos hamburguesas todos los días. Tampoco pizza. Tampoco papas fritas (odio las papas fritas y hace tres años que no como una hamburguesa. Me gustan más las verduras y frutas). Aunque sí me encanta la pizza. Alguién en España me dijo que en la tele un esteriotipo de los americanos es que comemos crema de cacahuete a menudo. ¡ESTO SÍ ES CIERTO!!!!! :-) Me encanta la crema de cacahuete. Es muy rica en tostadas, en masa de galletas, en plátanos, en manzanas dulces, en un bocadillo con miel o con mermelada, en helado, con chocolate, en galletas María, en cereal, en pollo frito, con pasas de uva, lo que sea... Es el único esteriotipo que he encontrado que no me parece extraño o ridículo.
5.) Qué más... ¿Que somos gordos? Desafortunadamente eso no es una mentira; hay muchos gordos porque la comida está llena de jarabe de maíz alto en fructosa. Por esa razón se debería cocinar en vez de comprar comida ya-cocida en la tienda. Pero mucha gente es perezosa y no cocina por sí mismo, entonces sí, mucha gente es bastante gorda. Me gustaría saber qué esteriotipos más hay acerca de los americanos. Supongo que no sean agradables o halagadores, pero...
servido por Emme
2 comentarios
compártelo
27 Mayo 2010
Hace mucho tiempo que no escribo porque he estado en España y tuve que mantener otra bitácora para dejar a mi familia enterarse de mi vida en aquél país. Lamento decir que no he mejorado mi castellano tanto como había esperado. De hecho, creo que aprendí más en la Escuela Española de Middlebury el verano pasado que en España. ¡Qué ironía! Tenía unos amigos fantásticos que sí querían practicar nuestro castellano, pero la mayoría de los participantes en el programa con lo que estudiaba no querían hacer el esfuerzo, y seguían hablando inglés durante el semestre entero. Y muchos de los españoles también se negaron a hablar castellano conmigo. En unos casos, porque ellos deseaban practicar su inglés, pero creo que la mayoría creía que era estúpida yo. Especialmente las mujeres que trabajan en las tiendas. Cada vez que fui de compras, en el supermercado (MAS es el mejor!!!) o en cualquier otra tienda, las cajeras fueron bastante descortéses. De conjunto los españoles me parecían cortéses, así que no entiendo por qué las cajeras se portasen con modales tan malas. Pues, durante mi estancia en España me puse fan de la serie «Arrayán» de canal sur de Andalucía; es una telenovela sumamente dramática (y un poco ridícula) y me gusta mucho. Aunque la telenovela mejor de España es «Padre Medina», y «Águila Roja» también vale la pena mirar. Todas puedo seguir por el interné, aunque las temporadas de las últimas dos se han acabado hasta no sé cuándo. Espero que empiecen de nuevo pronto; el padre Medina es guapísimo y tengo una teoría acerca de cómo se va a desarrollar la trama... pero no lo voy a decir; quiero ver si tenga razón. Es una idea muy bonita. Espero que las cosas sucedan como creo. Pues, sí, Arrayán... mi señora y compañera de cuarto y yo solíamos mirarla y ya que su temporada sigue, me he puesto al día desde mi vuelto a los EE UU y aunque no he visto los dos capítulos más recientes, es fantástico poder mantener mi castellano un poquito por verla. (¿Ver o Mirar?) Vale, no sé y supongo que no es para tanto cuál verbo use ahora mismo. Oh, y creo que Pablo es el hombre menos intuitivo en todo el mundo; que no entiende que Montse lo desea hasta tan tarde me enfadó. ¡Idiota! Y dudó que cómo-se-llama... um... Lucía (siempre me confunden los nombres Lucía y Sofía... tengo que dejar un momento y pensar) pues dudó que Lucía tenía razón, y fue injusto, y despistado, e idiota. Ahora me cae mejor, que se ha dado cuenta de que Monste es una perra. ¡Por fin! :-) Tenía miedo de que ella iba a matar al bebé... pues de hecho creía que Montse iba a morir al dar luz al bebé, porque no vi otra manera en que la trama podía resolverse para Pablo y Lucía. Pero todavía está viva... y tengo que ver los capítulos nuevos porque no sé qué habrá pasado desde lunes. Espero que nada malo. Oh! Pero espero que Maya se entera de las hazañas negras de su novio Rodrigo. No es un hombre digno de honor ni de su cariño. Pobrecita, siento penas por el engaño que sufre acerca de su novio.
servido por Emme
1 comentario
compártelo
4 Febrero 2010
Tengo una confesión: Aunque tengo muchos años y me debe gustar la música más sofisticada, me gusta la música de Hannah Montana, lo que también le gusta a mi prima de 10 años. Mucha gente le burla de Hannah Montana por ser un poco «pastel», pero pienso que su voz es menos pesada que las voces de la mayoría de las cantantes jóvenes. No canta por la nariz, sino por el estómago (pues, esa región, no sé cómo se llama el diaphragm en español y no tengo aquí conmigo un diccionario; por eso, «estómago»), así que no suena terrible. Mi amiga suele mirar la serie de Hannah Montana en el televisor y recientemente yo también la miré; pero decidí que su música es muchísima mejor que su serie. No me gusta que su papá se presente como un tonto (él también es músico bien talentoso; como niñita me gustaba su canción «Achy Breaky Heart») y tampoco me gusta que todos los chicos en el canal Disney lleven el cabello largo; pienso que parecen a chicas. He estado trabajando para realizar mis metas para el nuevo año, y ya he bajado un poquito de peso; quizá la mitad de lo que me gustaría bajar. Es por caminar muchísimo, sentarme delante del ordenador menos, y no comer meriendas entre las horas de comer. Pero he descubierto una comida que me gusta mucho: ¡salchichón! Antes no hubiese comido la carne tan misteriosa y extraña, pero hoy estaba tarde para la clase y cogí un bocadillo de salchichón, y tanto hambre tenía que comí ese bocadillo y fue sumamente rico. J Me gusta llegar a ser menos tiquismiquis que antes. ¿Sabes lo que me encantaría comer todos los días? Helado. Los sabores que más me gustan son Chocolate con almendras; mantequilla de maní; frambuesa; pedazo de torta; y pistachio. No sería sano, claro; pero también hay el helado cuyo base constituye de agua o de zumo, y eso también es bien rico. Cuando era niñita me encantaba el sabor de Cotton Candy, ¿cómo se llama en español...? Quizá «dulce de algodón» o «azúcar suave» o «azúcar tejido» o «dulce de nube» o algo parecido. Espero que se pueda entender lo que quiero decir. Pues, ese sabor sólo les gusta a los niños porque es lleno de azúcar y tinta roja y poco más. Pero me encantó durante muchos años.
servido por Emme
sin comentarios
compártelo
30 Diciembre 2009
Me parece singular que se haga los buenos propósitos solamente una vez durante el año. Quizá sea a causa de la culpabilidad que se siente después de comer tantos dulces durante las celebraciones de Navidad, o quizá por la idea de que el nuevo año sea mejor que el pasado... No sé. Normalmente no me gustan las celebraciones de Año Nuevo; para mí es deprimente que celebremos algo durante la noche, en la oscuridad, cuando hace frío. Pero es mi problema porque vivo en el norte del país (debo mudarme un día al sur donde no hay nieve sino sol, jeje). Pues, lo que iba a decir antes de mi blablabla era que de todos los buenos propósitos que he hecho durante 2009, no he realizado ninguno de manera satisfactoria. Qué triste. Me ayudara escribir mis intenciones en un papel para recordarlas, pero no hice así. Pero ahora mismo voy a anotar mis buenos propósitos de Año Nuevo para 2010. (¡¿Cómo hemos llegado ya en 2010?! La celebración del milenio no fue hace mucho tiempo, pero han pasado 10 años... ¡Es ridículo!) Okay pues, aquí, por fin, tengo mis propósitos:
1.) Voy a comer más verduras y menos carne
2.) También, voy a ejercitar más
3.) Mejoraré mi español
4.) Voy a leer muchísimos libros de valor intelectual
5.) Voy a mantener mi habitación limpia
6.) Trataré de llevarme mejor con mi hermana
7.) Ayudarle a mi abuelita en su jardín
8.) Visitar el Museo de Derechos de las Mujeres
9.) disfrutar de todas mis clases
10.) aprender a coser la ropa a máquina. ...Vale, ahora tengo que realizar la lista. Pero tengo diez cosas que hacer; es probable que haga por lo menos dos o tres, ¿no? Creo que sí.
servido por Emme
3 comentarios
compártelo
24 Noviembre 2009
El campus se vacia hoy ya que las vacaciones de Thanksgiving empiezan mañana. Thanksgiving, el día de acción de gracias, es el cuarto jueves de noviembre; es decir, ¡en dos días! A todo el mundo nos encanta ese día. Es una celebración bien irónica; es para conmemorar el banquete que los peregrinos en la nueva inglaterra celebraron con los indígenas norteamericanas en el año 1621. Todos los peregrinos hubiesen muerto de hambre sin que los indígenas los ayudasen. Sin embargo, la mitad (más o menos) de su población sobrevivieron el primer año en el nuevo mundo, y los indígenas les mostraron cazar, y crecer las verduras que nunca habían visto, etcétera. Por eso celebraron juntos después de la cosecha y los peregrinos le dieron gracias a Dios por sus vidas, la libertad religiosa que habían encontrado en su nuevo hogar, sus nuevos amigos, y el alimento de la cosecha.
Lo irónico es que hoy en día celebremos el día por comer muchísimo, y la mayoría de la gente no piensa en la inanición de los peregrinos, sino que come demasiado. Es imprescindible que haya un pavo como la comida principal; la comida tradicional también incluye salsa de arándanos rojos, puré de papas, relleno, ñames, una ensalada de fríjoles verdes con cebollas fritas, maíz, verduras, y postres como pastel de manzana o pastel de calabaza. En ciertas familias la gente juega al fútbol americano, o mira el partido en el televisor, pero a mí me parece muy triste que una familia se reúna y mire el televisor en vez de visitar/charlar.
También en estos días el sistema escolar quiere cambiar la historia del primer Thanksgiving, porque hay gente que no quiere enseñar a los niños que los peregrinos adoraron a Dios y le dieron gracias a Él. En Massachusetts, el estado donde ocurrió la fiesta de los peregrinos y los indígenas, los maestros les enseñan a sus estudiantes que los peregrinos les dieron gracias a los indígenas. Y aunque es verdad que sí, la razón principal por la que celebraron ¡era para decir gracias a Dios! No se puede cambiar la historia.
servido por Emme
sin comentarios
compártelo